Villa de la Purísima Concepción de Sagua la Grande

Villa de la Purísima Concepción de Sagua la Grande
Los 75 fundadores

Formar hombres adultos en la Fé Católica y prepararlos para la reconquista católica del mundo

Cuenta un versado historiador, Manuel Fernandez Santelices en su publicación en la revista Vitral # 50 del 2002 y cito "...la Asociación de Caballeros Católicos nace como consecuencia de una exigencia y de un reto, el reto provino de un incidente en la villa de la Purisima Concepción de Sagua la Grande que un cercano observador cuenta así "...aquel 7 de Diciembre de 1925, la logia masona de Sagua celebraba una solemne tenida por el la muerte del General Maceo, cuando escucharon el repicar de campanas de la parroquia ordenado por el cura, llamando para la acostumbrada salve para la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción, uno o más de los masones reunidos malinterpretaron el hecho como felicidad de la Iglesia por la muerte del Gral. y se dirigieron al templo y ocasionaron grandes destrosos... esto estimuló un propósito exigido por las circunstancias: la oportunidad de unir a un laicado católico disperso..."
Lo que Santelices no cuenta en esta pequeña cita es la valerosa defensa del templo por parte de 75 hombres, que lograron dispersar a los agresores. Don Valentín que a la sazón habia estado en conversaciones con el sacerdote jesuita Esteban Rivas, vieron la oportunidad y el 24 de febrero de 1926 se funda en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Sagua la Grande la Asociación de Caballeros Católicos de Sagua la Grande, que con el lema CON LA CRUZ, POR DIOS Y POR CUBA.inician la evangelización y una larga historia de hechos hasta llegar a ser la Rama A de la Acción Católica de Cuba fundada por el Hno. Vitorino. Al formar parte de la Acción Católica de Cuba, cambiamos el lema a DIOS, PATRIA Y CARIDAD.
Aunque esta Asociación no fue la única que se había fundado en la Isla, sin embargo tuvo dos importantes características que la hicieron diferentes de las otras y que al mismo tiempo causó extrañeza ya que las iniciaciones de los nuevos miembros se hacian basadas en el juramento que hizo el Padre de la Patria Carlos Manuel de Cespedes y la segunda característica fue su estricto afán catequético, es decir su preocupación por la información, pero sobre todo por la formación de sus miembros.
El 4 de enero de 1929 se reuniron en el salón de juntas del colegio de los Jesuitas en Sagua delegados de las Asociaciones Candelaria, Cardenas, Consolación del Sur, Mariel, Los Arabos, Manzanillo, Santa Clara, Aguada de Pasajeros, Placetas, Remedios, Caibarién, Santo Domingo, Máximo Gómez y Caballeros de San Isidro en Holguín, sin embargo los delegados de esta última no aceptaron que se cambiara el nombre que ellos tenían.
Es decir incluyendo la de Sagua la Grande fueron, fueron 14 las Asociaciones que formaron la "ASOCIACION DE CABALLEROS CATOLICOS DE CUBA", quedando de acuerdo en 3 cosas:
1.-Se llamarían en adelante Uniones ;
2.- Que la Unión # 1 sería la de la Purisima Concepción de Sagua la Grande; y,
3.- Que el Presidente del Directorio Nacional sería el Dr. Valentín Arenas Armiñán.
Mantuvieron el Himno con los cambios necesarios, al igual que la bandera y el escudo de armas, el lema que era "CON LA CRUZ, POR DIOS Y POR CUBA" fue cambiado como ya exlicamos anteriormente.
No podemos dejar de lado el documento aclaratorio que el que por su parte Dn. Valentín le hiciera al Dr. Ismael Testé, mismo que publicara en su obra "HISTORIA ECLESIASTICA DE CUBA", y cito: " En aquellos tiempos -al iniciarse la Asociación en Sagua- aún perduraba en los gobernantes y en parte del pueblo, la creencia de que la Iglesia era poco menos que enemiga de la República recientemente constituida. Con recelo y suspicacia se observaban todas las actividades católicas.
"La Inmaculada Concepción era la Patrona de Sagua La Grande y siempre precedían a los actos a celebrar el día 8, una novena y exposición del Santísimo, terminándose los actos religiosos del día 7 de diciembre con un repique general de campanas para recordar al [ueblo que al día siguiente se celebrarían las fiestas en honor de la Patrona de Sagua. Pero dicho repique de campanas fue dado en el preciso momento que los Veteranos de la Independencia celebraban en el Teatro Principal una velada necrológica en honor de los que dieron su vida por la Independencia de Cuba. El pueblo impulsado por algunos msones, provocó una manifestación contra la Iglesia y la invadieron destrozando bancos, lanzando a la calle a los que aún se encontraban en el Templo. Aquel acto provocó una reunión de hombres católicos que con el número de 100 fundaron la Asociación de Caballeros Católicos de Sagua".

Directorio General 2009 -2011
Hno. Frank Diaz Presidente

Juan M. Torres
Vocal de Religión
Vocal Internet y Web







Caballeros Catolicos del Mundo

Caballeros Catolicos

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Sunday, October 24, 2010

La Doctrina Social Católica y la Economía

El Cristiano en los desafios del siglo XXI

La Democracia como estilo de vida cristiana. II parte

La Democracia como estilo de vida cristiana

Alberto Muller

La Doctrina Social Católica y el compromiso del laico con la sociedad. III parte

La Doctrina Social Católica y el compromiso del laico con la sociedad. II parte

La Doctrina Social Católica y el compromiso del laico con la sociedad. I parte

Obispo auxiliar de la Diocesis de Miami, Monseñor Esteves

Ricardo Troia

Monday, October 18, 2010

La Accion Social como Evangelización.

Por Francisco Porto.

De una mujer campesina oí hace años la expresión, ante la muerte de un ser querido: “Agarra una gallina del patio para preparar una buena sopa, porque para llorar lo mejor es tener la barriga llena”

Poco paraliza tanto al individuo como el hambre y solo la muerte le causa más preocupación. Con el estómago vacío, los sentimientos más elevados tienen que esperar mejor ocasión. De ahí que el hombre, conciente o inconsciente, anteponga sus necesidades materiales a las espirituales. Cuando esto se hace un patrón de conducta, el espíritu se debilita y la conciencia enferma. Se busca entonces el camino fácil de llenar el vacío espiritual: alcohol, drogas y el desahogo del fracaso en la violencia familiar.

Pero, insólitamente, en el extremos opuesto se encuentra el mismo vacío manifestado ahora en el hedonismo, el consumismo desmedido y la indiferencia hacia los más necesitados. Aquí también reinan el alcohol, las drogas y el sexo sin amor.

La Acción Social de ayuda al individuo y la familia en la comunidad permite crear las condiciones indispensables para la tarea Evangelizadora a la que todos estamos llamados. Es decir, aunque la Acción Social no es la prédica de la Palabra es sin embargo su puesta en práctica, una base donde comenzar a construir una comunidad comprometida con la esencia del Evangelio: Amar a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo .

Liberados de la muerte por el sacrificio en la Cruz, es necesario liberar al individuo de aquellas ataduras que le impiden adquirir un compromiso permanente con su Fe, con la Iglesia que somos todos, en la Comunidad de los fieles.

La Doctrina Social de la Iglesia brinda los fundamentos básicos para el trabajo en la comunidad, atendiendo a las necesidades existenciales del individuo no solo en el aspecto material sino en su interacción con los demás. El laico comprometido tiene el deber de conocer y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia como una parte fundamental de la Evangelización. Es la respuesta sincera del cristiano al llamado de Dios.

La recién finalizada Semana Social de la Iglesia en Miami, organizada por los Caballeros Católicos, es un paso importantísimo en el empeño de llevar a cabo un efectivo trabajo en nuestra comunidad. El estudio de los documentos de la Iglesia, el intercambio de ideas, la discusión fructífera permiten elaborar estrategias comunes y sirve para animar a los que en esta tarea se hayan enfrascados.

Oremos porque el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes y toque nuestros corazones para que podamos llevar a la práctica el mandato de Jesús de expandir el Evangelio.

Friday, October 15, 2010

Gaspar, El Lugareño: (Miami) Celebrarán en octubre la primera Semana So...

Gaspar, El Lugareño: (Miami) Celebrarán en octubre la primera Semana So...: "La Asociación de Caballeros Católicos de Cuba ha organizado la primera Semana Social Católica a celebrarse en el condado de Miami-Dade del 1..."

Principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica

Por Helio J. Gonzalez
1ra Semana Social Católica de la Arquidiócesis de Miami
13 de octubre de 2010, Iglesia San Juan Bosco
En la presentación del documento Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia el 2 de abril de 2004, el Cardenal Martino, entonces presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz nos decía: ¨Transformar la realidad social con la fuerza del Evangelio, testimoniada por mujeres y hombres fieles a Jesucristo, ha sido siempre un desafío y lo es aún, al inicio del tercer milenio de la era cristiana. El anuncio de Jesucristo, « buena nueva » de salvación, de amor, de justicia y de paz, no encuentra fácil acogida en el mundo de hoy, todavía devastado por guerras, miseria e injusticias; es precisamente por esto que el hombre de nuestro tiempo tiene más que nunca necesidad del Evangelio: de la fe que salva, de la esperanza que ilumina, de la caridad que ama¨.
La Doctrina Social de la Iglesia (también Doctrina Social Católica) es pues un conjunto de normas y principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad basado en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia. El Compendio de la DSI la define como un "cuerpo doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo y mediante la asistencia del Espíritu Santo, lee los hechos según se desenvuelven en el curso de la historia" (Comp. DSI 104).
"La doctrina social cristiana es parte integrante de la concepción cristiana de la vida", con la que el Papa Juan XXIII, en la encíclica Mater et magistra (n. 206), abría el camino, hace ya algunas décadas, a las sucesivas, importantes y profundas precisiones de Juan Pablo II: "La enseñanza y la difusión de esta doctrina social forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia" (Sollicitudo rei socialis, 41); la doctrina social, "instrumento de evangelización" (Centesimus annus, 54), "anuncia a Dios y su misterio de salvación en Cristo a todo hombre" (ib.).
No obstante que la primera encíclica social fue la Rerum Novarum, escrita por León XIII el 15 de mayo de 1891, en el contexto de los eventos de naturaleza económica y social que se produjeron en el Siglo XIX como la Revolución Industrial y la "Cuestión obrera", dicha inquietud social no da inicio con dicho documento, pues la Iglesia considera que jamás se ha desinteresado de la sociedad.
La Iglesia deja claro que su doctrina social no es una «tercera vía», un camino intermedio entre el capitalismo y el socialismo. No tiene nada que ver con una agenda económica o política, y no es un «sistema». Aunque, ofrezca una crítica del socialismo y del capitalismo, no propone un sistema alternativo. No es una propuesta técnica para solucionar los problemas prácticos, sino más bien una doctrina moral, que surge del concepto cristiano del hombre y de su vocación al amor y a la vida eterna. Es una categoría propia. Mucho más allá todavía, aun cuando sus predecesores habían tratado temas sociales como orientaciones para la ética social o para la filosofía, Juan Pablo II planteó la Doctrina social de la Iglesia como una rama de la teología moral y dio orientaciones sobre el modo en que esta disciplina debía ser enseñada en los seminarios.
Principios de la Doctrina Social de la Iglesia
Los principios permanentes de la doctrina social de la Iglesia constituyen los verdaderos y propios puntos de apoyo de la enseñanza social católica. Dada la limitación de una conferencia de este tipo analizaremos muy someramente los principios siguientes, que no pueden faltar en nuestro análisis:
Dignidad humana
• Bien común
• Destino universal de los bienes
• Principio de subsidiaridad
• Principio de solidaridad
Dignidad humana
El ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básica de ser humano. El valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetos que usamos. Las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables. La Iglesia ve en el hombre, en cada hombre, la imagen viva de Dios mismo; imagen que encuentra, y está llamada a descubrir cada vez más profundamente, su plena razón de ser en el misterio de Cristo, Imagen perfecta de Dios, Revelador de Dios al hombre y del hombre a sí mismo. A este hombre, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad, es a quien la Iglesia se dirige y le presta el servicio más alto y singular recordándole constantemente su altísima vocación, para que sea cada vez más consciente y digno de ella. Cristo, Hijo de Dios, « con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre »; por ello, la Iglesia reconoce como su tarea principal hacer que esta unión pueda actuarse y renovarse continuamente. En Cristo Señor, la Iglesia señala y desea recorrer ella misma el camino del hombre, e invita a reconocer en todos, cercanos o lejanos, conocidos o desconocidos, y sobre todo en el pobre y en el que sufre, un hermano « por quien murió Cristo » (1 Co 8,11; Rm 14,15). Por lo tanto, la Dignidad Humana, columna fundamental de la doctrina social de la Iglesia es el "Derecho fundamental" primerísimo del ser humano.
El hombre existe como ser único e irrepetible, existe como un « yo », capaz de autocomprenderse, autoposeerse y autodeterminarse. La persona humana es un ser inteligente y consciente, capaz de reflexionar sobre sí mismo y, por tanto, de tener conciencia de sí y de sus propios actos. Sin embargo, no son la inteligencia, la conciencia y la libertad las que definen a la persona, sino que es la persona quien está en la base de los actos de inteligencia, de conciencia y de libertad. Estos actos pueden faltar, sin que por ello el hombre deje de ser persona. La persona humana debe ser comprendida siempre en su irrepetible e insuprimible singularidad. En efecto, el hombre existe ante todo como subjetividad, como centro de conciencia y de libertad. Una sociedad justa puede ser realizada solamente en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana.
Bien Común
De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas deriva, en primer lugar, el principio del bien común, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido. El Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. No consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas del futuro. Afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad. El bien común se puede considerar como la dimensión social y comunitaria del bien moral. (CIC, n. 1906; cfr. GS, n. 26,1; 74, 1; cfr. MM, n.65; cf. PIO XII, Radiomensaje Navidad 1942 Con sempre nuova (24-XII-1942): AAS 35 (1943) 13).
La Doctrina Social de la Iglesia, presenta este principio desde la Rerum Novarum y lo ha profundizado en cada una de las encíclicas que le siguieron. Este concepto ha evolucionado desde un enfoque más centrado en el progreso material a una mirada dirigida a la "plena realización" o desarrollo del ser humano.
La responsabilidad de edificar el bien común compete, además de a las personas particulares, también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política. El Estado, en efecto, debe garantizar cohesión, unidad y organización a la sociedad civil de la que es expresión, de modo que se pueda lograr el bien común con la contribución de todos los ciudadanos. La persona concreta, la familia, los cuerpos intermedios no están en condiciones de alcanzar por sí mismos su pleno desarrollo; de ahí deriva la necesidad de las instituciones políticas, cuya finalidad es hacer accesibles a las personas los bienes necesarios —materiales, culturales, morales, espirituales— para gozar de una vida auténticamente humana. El fin de la vida social es el bien común históricamente realizable.
Para asegurar el bien común, el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales. La correcta conciliación de los bienes particulares de grupos y de individuos es una de las funciones más delicadas del poder público. En un Estado democrático, en el que las decisiones se toman ordinariamente por mayoría entre los representantes de la voluntad popular, aquellos a quienes compete la responsabilidad de gobierno están obligados a fomentar el bien común del país, no sólo según las orientaciones de la mayoría, sino en la perspectiva del bien efectivo de todos los miembros de la comunidad civil, incluidas las minorías.
Elementos esenciales que lo constituyen
o Respeto a la persona en cuanto tal. En nombre del Bien Común, las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana. La sociedad debe permitir a cada uno de sus miembros realizar su vocación. En particular, el Bien Común reside en las condiciones de ejercicio de las libertades naturales que son indispensables para el desarrollo de la vocación humana: “derecho a actuar de acuerdo con la recta norma de su conciencia, a la protección de la vida privada y a la justa libertad, también en materia religiosa” (GS 26, 2)” (CIC, n. 1907);
o Bienestar social. El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. Ciertamente corresponde a la autoridad decidir, en nombre del Bien Común, entre los diversos intereses particulares; pero debe facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y cultura, información adecuada, derecho a fundar una familia, etc. (Cfr. GS 26, 1)” (CIC, n. 1908);
o Implica “paz”, es decir, estabilidad y seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad garantiza por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de sus miembros. El Bien Común fundamenta el derecho a la legítima defensa individual y colectiva (CIC, n. 1909).

Destino Universal de los bienes
El Destino Universal de los bienes es uno de los principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia. Para ésta, "los bienes, aun cuando son poseídos legítimamente, conservan siempre un destino universal. Toda forma de acumulación indebida es inmoral, porque se halla en abierta contradicción con el destino universal que Dios creador asignó a todos los bienes". ( Comp. DSI, 328)
En el Catecismo de la Iglesia Católica se establece que "Al comienzo Dios confió la tierra y sus recursos a la administración común de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos, los dominara mediante su trabajo y se beneficiara de sus frutos (cf Gn 1, 26-29). Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano. Sin embargo, la tierra está repartida entre los hombres para dar seguridad a su vida, expuesta a la penuria y amenazada por la violencia. La propiedad privada es legítima para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada uno a atender sus necesidades fundamentales y las necesidades de los que están a su cargo”. (Catecismo 2402)
La propiedad privada y las otras formas de dominio privado de los bienes « aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria para la autonomía personal y familiar y deben ser considerados como ampliación de la libertad humana (...) al estimular el ejercicio de la tarea y de la responsabilidad, constituyen una de las condiciones de las libertades civiles ». La propiedad privada es un elemento esencial de una política económica auténticamente social y democrática y es garantía de un recto orden social.
La tradición cristiana nunca ha aceptado el derecho a la propiedad privada como absoluto. Este principio no se opone al derecho de propiedad, sino que indica la necesidad de reglamentarlo. La propiedad privada, en efecto, cualesquiera que sean las formas concretas de los regímenes y de las normas jurídicas a ella relativas, es, en su esencia, sólo un instrumento para el respeto del principio del destino universal de los bienes, y por tanto, en último análisis, un medio y no un fin. La enseñanza social de la Iglesia exhorta a reconocer la función social de cualquier forma de posesión privada.
Principio de subsidiariedad
Origen y significado
La subsidiaridad está entre las directrices más constantes y características de la doctrina social de la Iglesia, presente desde la primera gran encíclica social. Es imposible promover la dignidad de la persona si no se cuidan la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales locales, en definitiva, aquellas expresiones agregativas de tipo económico, social, cultural, deportivo, recreativo, profesional, político, a las que las personas dan vida espontáneamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social. Es éste el ámbito de la sociedad civil, entendida como el conjunto de las relaciones entre individuos y entre sociedades intermedias, que se realizan en forma originaria y gracias a la « subjetividad creativa del ciudadano ». La red de estas relaciones forma el tejido social y constituye la base de una verdadera comunidad de personas, haciendo posible el reconocimiento de formas más elevadas de sociabilidad.
La exigencia de tutelar y de promover las expresiones originarias de la sociabilidad es subrayada por la Iglesia en la encíclica « Quadragesimo anno », en la que el principio de subsidiaridad se indica como principio importantísimo de la « filosofía social ». Conforme a este principio, todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda (« subsidium ») —por tanto de apoyo, promoción, desarrollo— respecto a las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital.
A la subsidiaridad entendida en sentido positivo, como ayuda económica, institucional, legislativa, ofrecida a las entidades sociales más pequeñas, corresponde una serie de implicaciones en negativo, que imponen al Estado abstenerse de cuanto restringiría, de hecho, el espacio vital de las células menores y esenciales de la sociedad. Su iniciativa, libertad y responsabilidad, no deben ser suplantadas.
Principio de Solidaridad
La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones, según el cual las « estructuras de pecado », que dominan las relaciones entre las personas y los pueblos, deben ser superadas y transformadas en estructuras de solidaridad, mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos.
La solidaridad es también una verdadera y propia virtud moral, no « un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos ». La solidaridad se eleva al rango de virtud social fundamental, ya que se coloca en la dimensión de la justicia, virtud orientada por excelencia al bien común, y en « la entrega por el bien del prójimo, que está dispuesto a "perderse", en sentido evangélico, por el otro en lugar de explotarlo, y a "servirlo" en lugar de oprimirlo para el propio provecho (cf. Mt 10,40-42; 20, 25; Mc 10,42-45; Lc 22,25-27) ».
El mensaje de la doctrina social acerca de la solidaridad pone en evidencia el hecho de que existen vínculos estrechos entre solidaridad y bien común, solidaridad y destino universal de los bienes, solidaridad e igualdad entre los hombres y los pueblos, solidaridad y paz en el mundo. El término « solidaridad », ampliamente empleado por el Magisterio, expresa en síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos que unen a los hombres y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del crecimiento común, compartido por todos.
El principio de solidaridad implica que los hombres de nuestro tiempo cultiven aún más la conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos: son deudores de aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, así como del patrimonio, indivisible e indispensable, constituido por la cultura, el conocimiento científico y tecnológico, los bienes materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido.
Jesús de Nazaret hace resplandecer ante los ojos de todos los hombres el nexo entre solidaridad y caridad, iluminando todo su significado: « A la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a sí misma, al revestirse de las dimensiones específicamente cristianas de gratuidad total, perdón y reconciliación. Entonces el prójimo no es solamente un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental con todos, sino que se convierte en la imagen viva de Dios Padre, rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acción permanente del Espíritu Santo. Por tanto, debe ser amado, aunque sea enemigo, con el mismo amor con que le ama el Señor, y por él se debe estar dispuesto al sacrificio, incluso extremo: “dar la vida por los hermanos” (cf. Jn 15,13) ».

Rerum novarum en la Primera Semana Social Católica de Miami

La Enciclíca Rerum Novarum (sobre las Cosas Nuevas), del Sumo Pontífice leon XIII, publicada por el Vaticano el 15 de Mayo del año 1891, base principal de la doctrina de la Iglesia sobre justicia social, fundamentada principalmente en las palabras de Jesús:”Amaos unos a otros como yo os he amado”, Surge a la luz en plena revolución industrial, tiempo de abusos, de progreso y de confusión social.

Eran tiempos difíciles, de falsos líderes demagogos y absolutistas, de materialismo rampante, y de deserción de católicos; en resumen, aquellos no eran tiempos mejores que los nuestros.

Un liberalismo extremo preconizaba ideas socializantes y autoritarias bajo el lema de “proteger el derecho de los trabajadores, en una visión utópica de paz, hermandad y propiedad social, lo cual evitaría, pregonaban ellos, la fuente de la avaricia, de la envidia, de la injusticia social y de la pobreza”; ¡siempre la utopía de un cielo material en la tierra! Ambicioso intento era aquél de suplantar la religión, basándolo todo más en la ciencia que en la revelación. Era aquel liberalismo el clásico comunismo sin el nombre y sin los bolcheviques. En ese mismo siglo XIX Carl Marx y Federico Engels publicaron en Francia su confusionista libro “El Capital”.

La caótica situación europea es lo que decide a León XIII a definir la doctrina social de la Iglesia basada en la misma enseñanza de Cristo. El Señor es inspiración para la inter-relación justa, racional y juridica entre patrón y obrero, entre pobre y rico; relación que no tiene que ser antagónica para ser conveniente para ambas partes y para la sociedad civil como un todo.

A continuación algunos párrafos de la Rerum Novarum donde Su Santidad León XIII manifiesta los principios de igualdad de clases basado en el respeto al ser humano como entidad creada única, de la libertad a fundar organizaciones laborales y patronales y de las obligaciones mutuas entres patronos y obreros, así como la función moderadora del estado únicamente cuando el bien social lo requiera.

Derechos y Obligaciones de Capital y Trabajo:
“Una vez que la pasión revolucionaria por los cambios tomó forma, ha perturbado por largo tiempo a los gobiernos y presionado para que pasara más allá de la esfera política y hacerse sentir en la esfera económica, lo cual no sorprende. Los elementos del conflicto actual son inconfundibles. De hecho, los nuevos desarrollos de la industria y los maravillosos descubrimientos de la ciencia, cambiaron las relaciones obrero-patronales. La riqueza de unos pocos y la pobreza de las masas ha provocado una mayor cohesión entre los trabajadores, todo esto unido a la declinación en la moral cristiana.

La gravedad del estado de cosas actuales afecta en estos momentos todas las mentes con penosa aprehensión; los sabios lo discuten; hombres prácticos proponen diferentes esquemas; se originan mítines populares, legislaciones, y todos los dirigentes de las naciones están consternados. No hay ninguna duda de que estos temas han calado profundamente en el público”.

Habla Su Santidad sobre tolerancia y regulaciones entre ambas clases:
“El problema es difícil de resolver y no libre de peligros. La frontera entre poderosos y proletarios no es fácil de definir. Debe de haber regulación entre sus relaciones mutuas. La controversia es realmente peligrosa porque en algunos lugares la verdad ha sido torcida y amañada por personas turbulentas, dedicadas a pervertir el sentido común y la verdad para incitar a las masas a la sedición y al desorden”. (Agregamos que este párrafo -y otros- anticipan en décadas lo sucedido en la ex-Unión Soviética y sus satélites, así como en China, Cuba y otros países).

A continuación se refiere al derecho de los obreros:
“Entre los deberes concernientes a los trabajadores está el desempeñar conscientemente el trabajo que han aceptado. De ninguna manera hacerle daño físico a la propiedad o a los empleadores y no asociarse con pervertidos que promueven esperanzas desproporcionadas que sólo llevan a la destrucción de la justa riqueza y al desastre”.

Acto seguido menciona el derecho de los patronos:
“Entre los más importantes deberes de los patronos es dar lo que es justo a cada trabajador. Los ricos y los empleadores deben recordar que no hay ley que les permita, para su propio beneficio, oprimir al necesitado o buscar ganancias abusando de otros”. Continuaba León XIII: “Hay siempre un elemento de justicia natural detrás de los acuerdos entre obreros y empleadores”.

Sobre la propiedad privada:
“El derecho a poseer bienes privados no ha sido dado por la ley sino por la naturaleza y, por tanto, la autoridad civil no puede abolirlos sino solamente moderar su uso y compaginarlo con el bien común”.

Su Santidad León XIII termina su encíclica de esta manera:
“Por lo que respecta a la Iglesia, nunca ni bajo ningún aspecto regateará su esfuerzo, prestando una ayuda tanto mayor cuanto mayor sea la libertad con que cuente en su acción; y tomen nota especialmente de esto los que tienen a su cargo velar por el bienestar público. Canalicen hacia esto todas las fuerzas del espíritu y su competencia los ministros sagrados y, precedidos por vosotros, venerables hermanos, con vuestra autoridad y vuestro ejemplo, no cesen de inculcar en todos los hombres de cualquier clase social las máximas de vida tomadas del Evangelio; que luchen con todas las fuerzas a su alcance por la salvación de los pueblos y que, sobre todo, se afanen por conserver en sí mismos e inculcar en los demás, desde los más altos hasta los más humildes, la caridad, señora y reina de todas las virtudes. Ya que la ansiada solución se ha de esperar principalmente de una gran efusion de la caridad, de la caridad cristiana entendamos, que compendia en sí toda la ley del Evangelio y, que, dispuesta en todo momento a entregarse por el bien de los demás, es el antidoto más seguro contra la insolvencia y el egoísmo del mundo, y cuyos rasgos y grados divinos expresó el apóstol San Pablo en estas palabras:
La caridad es paciente, es benigna, no se aferra a lo que es suyo; todo lo sufre y todo lo soporta (I Corintios).

En prenda de los dones divinos y en testimonio de nuestra benevolencia, a cada uno de vosotros, venerables hermanos, y a vuestro clero y pueblo, amantísimamente en el Señor os impartimos la bendición apostólica”.

Efraín Infante
Caballero Católico
Parroquia de San Juan el Apostol
Hialeah, Florida, USA

Pedradas a San Pedro | Church Forum

Pedradas a San Pedro Church Forum

Wednesday, October 13, 2010

85to aniversario de la fundación de la Asociación de Caballeros Católicos
Centesimus Annus

Por Juan M. Torres

De poder resumir una encíclica tan rica en enseñanzas como esta publicada en mayo 1 de 1991 por SS Juan Pablo II como conmemoración de los 100 años de la publicación del magno documento de la doctrina social de la Iglesia la Rerum novarum o “Cosas nuevas” con su traducción al español, me detendría o pondría mayor énfasis en lo siguiente:
- Por su magisterio “petrino” SS León XIII se ve en la necesidad de enfrentar los muchos cambios que se estaban dando, y con su voz le da una “carta de ciudadanía” a la Iglesia Católica para que pueda opinar sobre diferentes temas y en diferentes circunstancias.
-Defiende al proletario, ya que éste es Imagen y semejanza de Dios como lo dice en el libro de Génesis – A imagen de Dios los creo, hombre y mujer los creo –
- Defiende la Propiedad privada, así como advierte que esa propiedad le ha sido dada al hombre por Dios para ser administrada y que tarde o temprano tendrán que presentar cuentas al divino Juez.
- La Doctrina Social de la Iglesia se basa sobre cuatro fundamentos que son:
La dignidad de la persona humana,
El bien común,
El principio de subsidiaridad, y
El principio de solidaridad.
De los primeros se habla en el Génesis, el tercero fue descrito inicialmente por Pio XI y en resumen quiere decir que las decisiones que la sociedad o el Estado tome deben favorecer al nivel mas bajo o mas cercano del que se legisle.
El principio de solidaridad nos recuerda que somos una sola familia humana y que la solidaridad es la mejor manera de convivir, dicho en palabras de Paulo VI es el Principio de la caridad.
- Si bien el mal del totalitarismo ha aparentemente desaparecido del planeta, sin embargo, estos pueden reavivarse por algunos factores, tales como la falta de solidaridad de los pueblos desarrollados hacia los pueblos que salieron del socialismo, segundo por el excesivo consumismo de los pueblos económicamente pudientes y por la invasión de fanáticas sectas religiosas.
- Es importante decir aquí que el fracaso del socialismo es de orden antropológico, ya que viola los derechos del trabajador al convertirlos en tan solo un elemento del sistema estatal, esto obligó a las masas a desautorizar el sistema y por otra parte y con mucho, los socialistas tan solo usaban la violencia como método común de negociación, mientras que los que se les oponían intentaban estimular en la conciencia del adversario el sentido de la común dignidad humana.

Sunday, October 10, 2010

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Diario Las Americas - Celebrarán Primera Semana Social Católica

Diario Las Americas - Celebrarán Primera Semana Social Católica

Friday, September 24, 2010

¿Porqué debemos ser Católicos? 15 razones

¿Porque debo ser Catolico? 15 Razones.

San Roberto Belarmino fue un Santo de la Iglesia catolica que vivio en el tiempo en que esta tenia disputas con las reformas protestantes este Santo hombre era uno de los defensores de la verdadera fe y para mi es un gran ejemplo pues vivio en una epoca en que se atacaba mucho a la Iglesia y ahora nosotros que tratamos de poner todo para defender la Iglesia en un mundo mucho mas podrido que el de aquellos tiempos debemos tomarlo de ejemplo pues el supo como defender la fe y le dio a los catolicos 15 marcas que tiene la Iglesia y por las cuales jamas deberias ni siquiera pensar en abandonarla aqui les va las quince marcas de la Santa Madre Iglesia:
El Nombre de la Iglesia Católica. Esta no es confinada a una nación o gente en particular. Muchas denominaciones protestantes osan llamar a la iglesia catolica secta pues segun ellos alegan que el emperador romano Constantino fundo la Iglesia catolica en 313 cuando se dio el edicto de Milan lo cual sabemos que es falso en 313 Constantino permito la libertad de culto de los cristianos,Constantino no fundo ninguna Iglesia es mas ni siquiera invento el nombre de Catolico, Catolico quiere decir universal y del primero que se tiene noticia de usarlo es San Ignacio de Antioquia Padre de la Iglesia que vivo dos siglos antes que Constantino, nos llamamos Cristianos Catolicos porque somos universales y tambien para diferenciarnos de las tantas denominaciones que hoy se llaman cristianas.
Antiguedad. Traza sus ancestros directamente a Jesucristo:Ninguna de las sectas que tanto atacan al catolicismo pueden probar que vienen directamente desde Jesucristo,pero la Iglesia Catolica si puede hacerlo pues el Mismo Jesucristo fue quien la fundo,incluso Lutero decia que la Iglesia habia durado 15 siglos antes de que el viniera y luego alegaba que se habia corrompido y que el tenia que regresarla a la fe original pero bueno ese ya es otro tema.
Constante Duración. Duración substancial (a través de los siglos) sin cambios.La Iglesia siempre ha conservado desde el principio los mismos ritos que se usaban en los primeros tiempos muchos hermanos protestantes se han convertido al ver que el rito cristiano por ejemplo la Misa es igual que como la celebran los primeros Padres de la Iglesia.
Extensa. Número de sus fieles.Entres todas las denominaciones que llamamos cristianas la Iglesia Catolica es la que mas numero de fieles tiene,a pesar de haber sido perseguida, difamada y por mas que han intentado destruirla jamas ha perdido la marca de ser la mas numerosa entre todas las denominaciones cristianas.
Sucesión Episcopal. Desde los primeros Apóstoles a la jerarquía presente.Nuestros Obispos fueron nombrados por otros Obispos que fueron nombrados por otros obispos que fueron nombrados por los mismo apostoles a los que jesus mismo les habia encargado el ministerio de llevar su palabra, por ejemplo San Policarpo fue hecho obispo por Juan y Juan hecho apostol por el mismo Jesus.
Acuerdo Doctrinal. La misma doctrina y enseñanzas de la Iglesia primitiva.
Unión. Todos los miembros entre sí y con la cabeza visible, el Pontífice Romano.nosotros tenemos un pastor en comun no como muchas denominaciones protestantes que solo obedecen a su pastor local nosotros estamos unidos con la cabeza visible dela Iglesia el Papa.
Santidad. Doctrina que refleja la santidad de DIOS.
Eficacia. Eficacia de doctrina en el poder de santificar creyentes e inspirarlos a grandes logros morales.
Santidad de Vida. Defensores representantes de la Iglesia
La gloria de Milagros. Trabajados en la Iglesia y bajo el auspicio de la Iglesia
El don de Profecía. Don encontrado entre los santos de la Iglesia y sus portavoces
La Oposición que la Iglesia levanta entre aquellos que la atacan en los mismos terrenos que Cristo fuera atacado por Sus enemigos.
El Triste Fin de todos aquellos que luchan contra ella. en este punto no haremos mucho incapie porque no queremos que se piense que me burlo de la desgracia de alguien pero podemos ver los casos de Enrique viii o de voltaire o de Napoleon que persiguieron duramente a la Iglesia pero que no pudieron destruirla y ahora de ellos solo quedan recuerdos pero la Iglesia aun sigue viva
La Paz Temporal y Felicidad Terrenal. Todos aquellos que viven de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia y que defienden sus intereses

Sunday, September 19, 2010

Recordando a John Henry Newman en el día de su beatificación

Recordando a John Henry Newman en el día de su beatificaciónDiscurso de Newman en Roma al recibir el Biglietto que le anunciaba su designación cardenalicia (12 de mayo de 1879)Autor: Fernando María Cavaller Fuente: Revista Humanitas

Este domingo, 19 de septiembre del 2010, Benedicto XVI beatificará a John Henry Newman.Recordamos sus palabras cuando recibió de León XIII el capelo cardenalicio"Me alegra decir que me he opuesto desde el comienzo a un gran mal. Durante treinta, cuarenta, cincuenta años, he resistido con lo mejor de mis fuerzas al espíritu del liberalismo en religión. ¡Nunca la Santa Iglesia necesitó defensores contra él con más urgencia que ahora, cuando desafortunadamente es un error que se expande como una trampa por toda la tierra! Y en esta ocasión, en que es natural para quien está en mi lugar considerar el mundo y mirar la Santa Iglesia tal como está, y su futuro (...) El liberalismo religioso es la doctrina que afirma que no hay ninguna verdad positiva en religión, que un credo es tan bueno como otro, y esta es la enseñanza que va ganando solidez y fuerza diariamente. Es incongruente con cualquier reconocimiento de cualquier religión como verdadera".
En la mañana del lunes 12 de mayo, Newman fue al Palazzo della Pigna, la residencia del Cardenal Howard, que le había cedido sus apartamentos para recibir allí al mensajero del Vaticano que traía el Biglietto de parte del Cardenal Secretario de Estado, informándole que en un Consistorio secreto, que había tenido lugar esa misma mañana, el Santo Padre le había elevado a la dignidad de Cardenal. A las once en punto, las habitaciones estaban llenas de católicos ingleses y americanos, tanto eclesiásticos como laicos, y también muchos miembros de la nobleza romana y dignatarios de la Iglesia, reunidos para ser testigos de la ceremonia. Poco después del mediodía fue anunciado el mensajero consistorial. Al entrar entregó el Biglietto en manos de Newman, quien, después de romper el sello, lo pasó a Mons. Clifford, obispo de Clifton, el cual leyó el contenido en voz alta. Luego, el mensajero informó al nuevo Cardenal que Su Santidad lo recibiría en el Vaticano a las diez de la mañana del día siguiente, para conferirle la birreta cardenalicia. Después de los acostumbrados cumplidos, Su Eminencia el Cardenal John Henry Newman pronunció el siguiente discurso, que desde entonces es conocido como Biglietto Speech.
El primer párrafo lo pronunció en italiano: Le agradezco, Monseñor, la participación que me hecho del alto honor que el Santo Padre se ha dignado conferir sobre mi humilde persona. Y si le pido permiso para continuar dirigiéndome a Ud., no en su idioma musical, sino en mi querida lengua materna, es porque en ella puedo expresar mis sentimientos, sobre este amabilísimo anuncio que me ha traído, mucho mejor que intentar lo que me sobrepasa.
En primer lugar, quiero hablar del asombro y la profunda gratitud que sentí, y siento aún, ante la condescendencia y amor que el Santo Padre ha tenido hacia mí al distinguirme con tan inmenso honor. Fue una gran sorpresa. Jamás me vino a la mente semejante elevación, y hubiera parecido en desacuerdo con mis antecedentes. Había atravesado muchas aflicciones, que han pasado ya, y ahora me había casi llegado el fin de todas las cosas, y estaba en paz. ¿Será posible que, después de todo, haya vivido tantos años para esto?
Tampoco es fácil ver cómo podría haber soportado un impacto tan grande si el Santo Padre no lo hubiese atemperado con un segundo acto de condescendencia hacia mí, que fue para todos los que lo supieron una evidencia conmovedora de su naturaleza amable y generosa. Se compadeció de mí y me dijo las razones por las cuales me elevaba a esta dignidad. Además de otras palabras de aliento, dijo que su acto era un reconocimiento de mi celo y buen servicio de tanto años por la causa católica, más aún, que creía darles gusto a los católicos ingleses, incluso a la Inglaterra protestante, si yo recibía alguna señal de su favor. Después de tales palabras bondadosas de Su Santidad, hubiera sido insensible y cruel de mi parte haber tenido escrúpulos por más tiempo.Esto fue lo que tuvo la amabilidad de decirme, ¿y qué más podía querer yo?
A lo largo de muchos años he cometido muchos errores. No tengo nada de esa perfección que pertenece a los escritos de los santos, es decir, que no podemos encontrar error en ellos. Pero lo que creo poder afirmar sobre todo lo que escribí es esto: que hubo intención honesta, ausencia de fines personales, temperamento obediente, deseo de ser corregido, miedo al error, deseo de servir a la Santa Iglesia, y, por la misericordia divina, una justa medida de éxito. Y me alegra decir que me he opuesto desde el comienzo a un gran mal. Durante treinta, cuarenta, cincuenta años, he resistido con lo mejor de mis fuerzas al espíritu del liberalismo en religión. ¡Nunca la Santa Iglesia necesitó defensores contra él con más urgencia que ahora, cuando desafortunadamente es un error que se expande como una trampa por toda la tierra! Y en esta ocasión, en que es natural para quien está en mi lugar considerar el mundo y mirar la Santa Iglesia tal como está, y su futuro, espero que no se juzgará fuera de lugar si renuevo la protesta que hecho tan a menudo.El liberalismo religioso es la doctrina que afirma que no hay ninguna verdad positiva en religión, que un credo es tan bueno como otro, y esta es la enseñanza que va ganando solidez y fuerza diariamente. Es incongruente con cualquier reconocimiento de cualquier religión como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, pues todas son materia de opinión. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento o gusto; no es un hecho objetivo ni milagroso, y está en el derecho de cada individuo hacerle decir tan sólo lo que impresiona a su fantasía. La devoción no está necesariamente fundada en la fe. Los hombres pueden ir a iglesias protestantes y católicas, pueden aprovechar de ambas y no pertenecer a ninguna. Pueden fraternizar juntos con pensamientos y sentimientos espirituales sin tener ninguna doctrina en común, o sin ver la necesidad de tenerla. Si, pues, la religión es una peculiaridad tan personal y una posesión tan privada, debemos ignorarla necesariamente en las interrelaciones de los hombres entre sí. Si alguien sostiene una nueva religión cada mañana, ¿a ti qué te importa? Es tan impertinente pensar acerca de la religión de un hombre como acerca de sus ingresos o el gobierno de su familia. La religión en ningún sentido es el vínculo de la sociedad.Hasta ahora el poder civil ha sido cristiano. Aún en países separados de la Iglesia, como el mío, el dicho vigente cuando yo era joven era: “el cristianismo es la ley del país”. Ahora, en todas partes, ese excelente marco social, que es creación del cristianismo, está abandonando el cristianismo. El dicho al que me he referido se ha ido o se está yendo en todas partes, junto con otros cien más que le siguen, y para el fin del siglo, a menos que interfiera el Todopoderoso, habrá sido olvidado. Hasta ahora, se había considerado que sólo la religión, con sus sanciones sobrenaturales, era suficientemente fuerte para asegurar la sumisión de nuestra población a la ley y al orden. Ahora, los filósofos y los políticos están empeñados en resolver este problema sin la ayuda del cristianismo. Reemplazarían la autoridad y la enseñanza de la Iglesia, antes que nada, por una educación universal y completamente secular, calculada para convencer a cada individuo que su interés personal es ser ordenado, trabajador y sobrio. Luego, para el funcionamiento de los grandes principios que toman el lugar de la religión, y para el uso de las masas así educadas cuidadosamente, se provee de las amplias y fundamentales verdades éticas de justicia, benevolencia, veracidad, y semejantes, de experiencia probada, y de aquellas leyes naturales que existen y actúan espontáneamente en la sociedad, y en asuntos sociales, sean físicas o psicológicas, por ejemplo, en el gobierno, en los negocios, en las finanzas, en los experimentos sanitarios, y en las relaciones internacionales. En cuanto a la religión, es un lujo privado que un hombre puede tener si lo desea, pero por el cual, por supuesto, debe pagar, y que no debe imponer a los demás ni permitirse fastidiarlos.El carácter general de esta gran apostasía es uno y el mismo en todas partes, pero en detalle, y en carácter, varía en los diferentes países. En cuanto a mí, hablaría mejor de mi propio país, que sí conozco. Creo que allí amenaza con tener un formidable éxito, aunque no es fácil ver cuál será su resultado final. A primera vista podría pensarse que los ingleses son demasiado religiosos para un movimiento que, en el continente, parece estar fundado en la infidelidad. Pero nuestra desgracia es que, aunque termina en la infidelidad como en otros lugares, no necesariamente brota de la infidelidad. Se debe recordar que las sectas religiosas que se difundieron en Inglaterra hace tres siglos, y que son tan poderosas ahora, se han opuesto ferozmente a la unión entre la Iglesia y el Estado, y abogarían por la descristianización de la monarquía y de todo lo que le pertenece, bajo la noción de que semejante catástrofe haría al cristianismo mucho más puro y mucho más poderoso. Luego, el principio liberal nos está forzando por la necesidad del caso. Considerad lo que se sigue por el mismo hecho de que existen tantas sectas. Se supone que son la religión de la mitad de la población, y recordad que nuestro modo de gobierno es popular. Uno de cada doce hombres tomados al azar en la calle tiene participación en el poder político, y cuando les preguntáis sobre sus creencias representan una u otra de por lo menos siete religiones. ¿Cómo puede ser posible que actúen juntos en asuntos municipales o nacionales si cada uno insiste en el reconocimiento de su propia denominación religiosa? Toda acción llegaría a un punto muerto a menos que el tema de la religión sea ignorado. No podemos ayudarnos a nosotros mismos. Y, en tercer lugar, debe tenerse en cuenta que hay mucho de bueno y verdadero en la teoría liberal. Por ejemplo, y para no decir más, están entre sus principios declarados y en las leyes naturales de la sociedad, los preceptos de justicia, veracidad, sobriedad, autodominio y benevolencia, a los que ya me he referido. No decimos que es un mal hasta no descubrir que esta serie de principios está propuesta para sustituir o bloquear la religión. Nunca ha habido una estratagema del Enemigo ideada con tanta inteligencia y con tal posibilidad de éxito. Y ya ha respondido a la expectativas que han aparecido sobre la misma. Está haciendo entrar majestuosamente en sus filas a un gran número de hombres capaces, serios y virtuosos, hombres mayores de aprobados antecedentes, y jóvenes con una carrera por delante.Tal es el estado de cosas en Inglaterra, y es bueno que todos tomemos conciencia de ello. Pero no debe suponerse ni por un instante que tengo temor de ello. Lo lamento profundamente, porque preveo que puede ser la ruina de muchas almas, pero no tengo temor en absoluto de que realmente pueda hacer algún daño serio a la Palabra de Dios, a la Santa Iglesia, a nuestro Rey Todopoderoso, al León de la tribu de Judá, Fiel y Veraz, o a Su Vicario en la tierra. El cristianismo ha estado tan a menudo en lo que parecía un peligro mortal, que ahora debemos temer cualquier nueva adversidad. Hasta aquí es cierto. Pero, por otro lado, lo que es incierto, y en estas grandes contiendas es generalmente incierto, y lo que es comúnmente una gran sorpresa cuando se lo ve, es el modo particular por el cual la Providencia rescata y salva a su herencia elegida, tal como resulta. Algunas veces nuestro enemigo se vuelve amigo, algunas veces es despojado de esa especial virulencia del mal que es tan amenazante, algunas veces cae en pedazos, algunas veces hace sólo lo que es beneficioso y luego es removido. Generalmente, la Iglesia no tiene nada más que hacer que continuar en sus propios deberes, con confianza y en paz, mantenerse tranquila y ver la salvación de Dios. “Los humildes poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz” (Salmo 37,11).[1]Su Eminencia habló con voz fuerte y clara, y aún cuando estuvo de pie todo el tiempo no mostró signos de fatiga.El texto fue telegrafiado a Londres por el corresponsal del “The Times” y apareció completo en el periódico al día siguiente. Más aún, gracias a la bondad del Padre Armellini, S.J., que lo tradujo al italiano durante la noche, salió completo en “L’Osservatore Romano” del día siguiente.
Traducción y comentario Fernando María Cavaller

EL NUEVO SANTO NOS DEJO UN LEGADO


El primero de ellos es el significado que el le da a la oración -disfrutenlo-
«el hábito de oración, la práctica de buscar a Dios y el mundo invisible en cada momento, en cada lugar, en cada emergencia –os digo que la oración tiene lo que se puede llamar un efecto natural en el alma, espiritualizándola y elevándola. Un hombre ya no es lo que era antes; gradualmente... se ve imbuido de una serie de ideas nuevas, y se ve impregnado de principios diferentes» (Sermones Parroquiales y Comunes, IV, 230-231

Estas indeciso en no saber porque estas aqui? Pues lee lo que el dice de si mismo y toma esas palabras para ti

«Tengo mi misión soy un eslabón en una cadena, un vínculo de unión entre personas. No me ha creado para la nada. Haré el bien, haré su trabajo; seré un ángel de paz, un predicador de la verdad en el lugar que me es propio... si lo hago, me mantendré en sus mandamientos y le serviré a Él en mis quehaceres» (Meditación y Devoción, 301-2).

Pero creo que lo mejor es una orden o mas bien un pedido que nos hace a los laicos, podemos entender lo que nos dice
«Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla» (La Posición Actual de los Católicos en Inglaterra, IX, 390)

Hermanos el nuevo santo se estrenan nos dice una manera de ser mejores laicos, pero solo les recuerdo que estos consejos fueron hechos hace mas de 100 años, increible pero cierto.

HOMILIA DE BEATIFICACION DE JOHN HENRY NEWMAN

Domingo 19 de septiembre de 2010
Queridos hermanos y hermanas en Cristo
Nos encontramos aquí en Birmingham en un día realmente feliz. En primer lugar, porque es el día del Señor, el Domingo, el día en que el Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos y cambió para siempre el curso de la historia humana, ofreciendo nueva vida y esperanza a todos los que viven en la oscuridad y en sombras de muerte. Es la razón por la que los cristianos de todo el mundo se reúnen en este día para alabar y dar gracias a Dios por las maravillas que ha hecho por nosotros. Este domingo en particular representa también un momento significativo en la vida de la nación británica, al ser el día elegido para conmemorar el setenta aniversario de la Batalla de Bretaña. Para mí, que estuve entre quienes vivieron y sufrieron los oscuros días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar con vosotros en esta ocasión, y poder recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca. Pienso en particular en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940. Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto. Pero existe otra razón, más alegre, por la cual este día es especial para Gran Bretaña, para el centro de Inglaterra, para Birmingham. Éste es el día en que formalmente el Cardenal John Henry Newman ha sido elevado a los altares y declarado beato.
Agradezco al Arzobispo Bernard Longley su amable acogida al comenzar la Misa en esta mañana. Agradezco a cuantos habéis trabajado tan duramente durante tantos años en la promoción de la causa del Cardenal Newman, incluyendo a los Padres del Oratorio de Birminghan y a los miembros de la Familia Espiritual Das Werk. Y os saludo a todos los que habéis venido desde diversas partes de Gran Bretaña, Irlanda y otros puntos más lejanos; gracias por vuestra presencia en esta celebración, en la que alabamos y damos gloria a Dios por las virtudes heroicas de este santo inglés.
Inglaterra tiene un larga tradición de santos mártires, cuyo valiente testimonio ha sostenido e inspirado a la comunidad católica local durante siglos. Es justo y conveniente reconocer hoy la santidad de un confesor, un hijo de esta nación que, si bien no fue llamado a derramar la sangre por el Señor, jamás se cansó de dar un testimonio elocuente de Él a lo largo de una vida entregada al ministerio sacerdotal, y especialmente a predicar, enseñar y escribir. Es digno de formar parte de la larga hilera de santos y eruditos de estas islas, San Beda, Santa Hilda, San Aelred, el Beato Duns Scoto, por nombrar sólo a algunos. En el Beato John Newman, esta tradición de delicada erudición, profunda sabiduría humana y amor intenso por el Señor ha dado grandes frutos, como signo de la presencia constante del Espíritu Santo en el corazón del Pueblo de Dios, suscitando copiosos dones de santidad.
El lema del Cardenal Newman, cor ad cor loquitur, “el corazón habla al corazón”, nos da la perspectiva de su comprensión de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios. Como escribió en uno de sus muchos hermosos sermones, «el hábito de oración, la práctica de buscar a Dios y el mundo invisible en cada momento, en cada lugar, en cada emergencia –os digo que la oración tiene lo que se puede llamar un efecto natural en el alma, espiritualizándola y elevándola. Un hombre ya no es lo que era antes; gradualmente... se ve imbuido de una serie de ideas nuevas, y se ve impregnado de principios diferentes» (Sermones Parroquiales y Comunes, IV, 230-231). El Evangelio de hoy afirma que nadie puede servir a dos señores (cf. Lc 16,13), y el Beato John Henry, en sus enseñanzas sobre la oración, aclara cómo el fiel cristiano toma partido por servir a su único y verdadero Maestro, que pide sólo para sí nuestra devoción incondicional (cf. Mt 23,10). Newman nos ayuda a entender en qué consiste esto para nuestra vida cotidiana: nos dice que nuestro divino Maestro nos ha asignado una tarea específica a cada uno de nosotros, un “servicio concreto”, confiado de manera única a cada persona concreta: «Tengo mi misión», escribe, «soy un eslabón en una cadena, un vínculo de unión entre personas. No me ha creado para la nada. Haré el bien, haré su trabajo; seré un ángel de paz, un predicador de la verdad en el lugar que me es propio... si lo hago, me mantendré en sus mandamientos y le serviré a Él en mis quehaceres» (Meditación y Devoción, 301-2).
El servicio concreto al que fue llamado el Beato John Henry incluía la aplicación entusiasta de su inteligencia y su prolífica pluma a muchas de las más urgentes “cuestiones del día”. Sus intuiciones sobre la relación entre fe y razón, sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad civilizada, y sobre la necesidad de un educación esmerada y amplia fueron de gran importancia, no sólo para la Inglaterra victoriana. Hoy también siguen inspirando e iluminando a muchos en todo el mundo. Me gustaría rendir especial homenaje a su visión de la educación, que ha hecho tanto por formar el ethos que es la fuerza motriz de las escuelas y facultades católicas actuales. Firmemente contrario a cualquier enfoque reductivo o utilitarista, buscó lograr unas condiciones educativas en las que se unificara el esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso. El proyecto de fundar una Universidad Católica en Irlanda le brindó la oportunidad de desarrollar sus ideas al respecto, y la colección de discursos que publicó con el título La Idea de una Universidad sostiene un ideal mediante el cual todos los que están inmersos en la formación académica pueden seguir aprendiendo. Más aún, qué mejor meta pueden fijarse los profesores de religión que la famosa llamada del Beato John Henry por unos laicos inteligentes y bien formados: «Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla» (La Posición Actual de los Católicos en Inglaterra, IX, 390). Hoy, cuando el autor de estas palabras ha sido elevado a los altares, pido para que, a través de su intercesión y ejemplo, todos los que trabajan en el campo de la enseñanza y de la catequesis se inspiren con mayor ardor en la visión tan clara que el nos dejó.
Aunque la extensa producción literaria sobre su vida y obras ha prestado comprensiblemente mayor atención al legado intelectual de John Henry Newman, en esta ocasión prefiero concluir con una breve reflexión sobre su vida sacerdotal, como pastor de almas. Su visión del ministerio pastoral bajo el prisma de la calidez y la humanidad está expresado de manera maravillosa en otro de sus famosos sermones: «Si vuestros sacerdotes fueran ángeles, hermanos míos, ellos no podrían compartir con vosotros el dolor, sintonizar con vosotros, no podrían haber tenido compasión de vosotros, sentir ternura por vosotros y ser indulgentes con vosotros, como nosotros podemos; ellos no podrían ser ni modelos ni guías, y no te habrían llevado de tu hombre viejo a la vida nueva, como ellos, que vienen de entre nosotros (“Hombres, no ángeles: los Sacerdotes del evangelio”, Discursos a las Congregaciones Mixtas, 3). Él vivió profundamente esta visión tan humana del ministerio sacerdotal en sus desvelos pastoral por el pueblo de Birmingham, durante los años dedicados al Oratorio que él mismo fundó, visitando a los enfermos y a los pobres, consolando al triste, o atendiendo a los encarcelados. No sorprende que a su muerte, tantos miles de personas se agolparan en las calles mientras su cuerpo era trasladado al lugar de su sepultura, a no más de media milla de aquí. Ciento veinte años después, una gran multitud se ha congregado de nuevo para celebrar el solemne reconocimiento eclesial de la excepcional santidad de este padre de almas tan amado. Qué mejor que expresar nuestra alegría de este momento que dirigiéndonos a nuestro Padre del cielo con sincera gratitud, rezando con las mismas palabras que el Beato John Henry Newman puso en labios del coro celestial de los ángeles:
“Sea alabado el Santísimo en el cielo,
sea alabado en el abismo;
en todas sus palabras el más maravilloso,
el más seguro en todos sus caminos”.
(El Sueño de Gerontius)

Sunday, September 12, 2010

AMAR A JESUS POR SUS DEFECTOS?

El ya fallecido cardenal vietnamita Francois Nguyen van Thuan solía decir que, aunque pareciera herejía, él amaba a Jesús por sus defectos. Y el primer defecto -decía- es que Nuestro Señor no tiene buena memoria. ¿Cómo era posible, si no, que sobre la cruz, perdonara todos los crímenes a aquel ladrón que estaba crucificado con él a su derecha, y de un plumazo le cancelara toda su deuda? “En verdad te digo -le dijo al ladrón- hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Y lo mismo hizo el Señor con la pecadora pública, con Zaqueo, con la adúltera, con la samaritana y con tanta gente pecadora que se encontró a lo largo de la vida. Si Jesús fuera como nosotros, les hubiéramos dicho: “Sí, te perdono, pero antes tienes que expiar todas tus culpas con 20 años de purgatorio”...Efectivamente, Dios nuestro Señor también tiene su punto débil. Y es su infinito amor y su misericordia. Nadie que haya acudido a Él con sinceridad y con el corazón arrepentido, y le haya pedido perdón, ha quedado jamás defraudado. Todo el Antiguo Testamento está lleno de gestos de misericordia de parte de Dios. Accede a las súplicas de Abraham y de Moisés, cuando interceden por su pueblo y le piden perdón por sus pecados; los profetas -sobre todo Isaías, Jeremías y Oseas- fueron fieles transmisores de la bondad y de la ternura de Dios hacia el pueblo de Israel. Pero es sobre todo con Jesús en donde aparece mucho más patente el corazón infinitamente amoroso y misericordioso de nuestro Padre celestial.Todo el Evangelio es una prueba constante del perdón generoso que Jesús nos alcanza de parte de Dios. Toda su vida pública fue un acto ininterrumpido de misericordia: la predicación del amor del Padre, los milagros y curaciones sin número que obraba por doquier, movido sólo por su gran bondad y compasión hacia toda clase de gente; y, al final de su vida, la entrega más total y desinteresada en su pasión y en su cruz para salvarnos, para redimirnos del pecado y alcanzarnos el premio del paraíso por medio de su muerte y su resurrección.En el pasaje evangélico de hoy, Jesús nos narra tres hermosas parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo pródigo, también perdido y luego encontrado.Nosotros, los seres humanos, nos perdemos muchas veces a lo largo de nuestra vida: perdemos el camino, la ruta, nos escondemos de Dios y lo ofrendemos, tal vez gravemente. Y quizá en ocasiones no hemos querido saber nada de Él, a pesar de haber sido Él nuestro gran bienhechor.Él nos ha dado todo: la vida, el ser, la fe, la familia, la educación, los sacramentos, la felicidad... TODO, absolutamente todo. Y nosotros, como hijos malcriados y caprichosos, le hemos echado en cara, con gran despecho e ingratitud, nuestros mismos errores y maldades, culpándolo a Él de nuestra desgracia y ceguera voluntaria.Ese hijo ingrato de la parábola somos, definitivamente, cada uno de nosotros. También tú y yo, como aquel hijo, hemos pedido al padre la herencia y nos hemos “largado” de casa para vivir a nuestras anchas, libres de la “esclavitud” del padre, para derrochar sus bienes con malas compañías llevando una vida libertina y disoluta. Pero todo lo material es caduco y se acaba. Y, en poco tiempo, el hijo aquel se encontró en la miseria, sin dinero y, obviamente, sin amigos.Llegó tan bajo en su prostración que se puso, en un país extraño, a cuidar cerdos, en una pocilga; hubiese querido llenar su vientre con las algarrobas que comían las bestias, pero nadie se las daba. ¡Hasta dónde había llegado la miseria de aquel que era un hijo de rey! Es eso lo que nosotros, hijos amados de Dios, hemos hecho con nuestra dignidad a causa de nuestro pecado. El hijo, entonces, comienza a pensar con inmensa nostalgia en la casa de su padre. Y, para poder llenar su vientre -motivos no del todo nobles, pero Dios se vale también de eso para hacernos volver a Él-, se decide regresar a la casa paterna. Seguramente sentiría una profunda vergüenza y confusión. ¿Con qué cara se presentaría ahora a su padre, después de todo lo que había hecho? Pero su hambre y su necesidad fue más fuerte que su vergüenza. Y se puso en camino. Pero lo mejor de todo viene a continuación. Todos los días -continúa la narración- el padre aquel se subía a la terraza del palacio para ver si volvía su hijo. ¿Qué padre, aquí en la tierra, sigue esperando el regreso de un hijo que se ha comportado como un sinvergüenza y como un ingrato, y que ha derrochado toda la herencia? Y, si acaso volviera, con rostro adusto, seguro que le daría una buena reprimenda y un castigo severo para que aprendiera a comportarse como se debe y que todo hay que pagarlo a su debido precio.Sin embargo, cuando, después de meses y de años de espera, por fin ve venir a lo lejos a su hijo, a aquel bondadoso anciano se le conmueven las entrañas y le da mil vuelcos el corazón; los ojos se le convierten en un mar de lágrimas por la alegría y el alma se le derrite en infinita ternura. Y enseguida, como puede, aquel padre sale corriendo al encuentro de su hijo y se le echa al cuello, lo abraza, lo acaricia y lo cubre de besos. Y enseguida manda que lo laven y le perfumen, le pongan el vestido más rico y espléndido, calcen sus pies con sandalias y le pongan un anillo en su mano, signos todos de su dignidad y nobleza recuperada...El hijo no se esperaba nada de esto, ni soñó jamás con aquel recibimiento. Él sólo quería un poco de pan y un techo donde cobijarse del invierno, aunque el resto de sus días fuera como el “último de los jornaleros”. Al fin y al cabo, él se lo había buscado y se lo había merecido. Y bien sabía que no era digno de nada más que eso. ¡Y cuál no fue su sorpresa al encontrarse con el corazón inmensamente tierno y cariñoso de su padre, que lo perdonaba y lo seguía amando como siempre lo había amado, a pesar de todo! Así de maravilloso es nuestro Padre Dios con nosotros. Él siempre nos ama y nos acoge, aunque nosotros nos hayamos comportado como aquel hijo pródigo. Él nos perdona todo, absolutamente todo, con infinita ternura, incondicionalmente, e incluso nos ahorra la vergüenza de tener que humillarnos. Su comprensión es tan gigantesca y tan misericordiosa que nos hace más fácil el camino del retorno; y cuando, al fin, nos postramos para reconciliarnos, Él nos levanta, nos recibe con un fuerte y tierno abrazo, y nos cubre de besos y de caricias.Ojalá que nunca le tengamos miedo a Dios y nos acerquemos con inmensa confianza al sacramento de la reconciliación. Él siempre nos acogerá, infinitamente mejor que el padre de la parábola. Sólo así descubriremos el corazón dulce y bondadoso de Dios, nos daremos cuenta de que es incapaz de resistirse a la misericordia y conoceremos, por propia experiencia, ¡¡que Dios es Amor!!

No tengamos de la misericordia de Dios y vallamos a la reconciliación y como el Hijo Prodigo de seguro recibiras mas de la que nunca hubieras esperado.

Saturday, September 11, 2010

Un hermano judio defendiendo a la Iglesia Catolica

Estimados colegas:

Me cansa los ataques a la Iglesia, sobre todo por la hipocresía y falta de honestidad de los medios de comunicación, cuya misión debería ser la transmisión de la verdad.

Voy al grano, como me gusta, aportándote unos datos que deberíamos saber y decir, cuando tengamos oportunidad.

¿Sabías tú que la iglesia católica educa a 2.6 millones de estudiantes costándole a nuestra iglesia 10 mil millones de dólares, y por ende ahorrándole a la contraparte de contribuyentes norteamericanos 18 mil millones de dólares? Sus estudiantes terminan sus estudios universitarios a razón de 92% todos con cargo a ustedes como católicos… Para el resto de los americanos es gratis.
La iglesia cuenta con 230 colegios y universidades en los Estados Unidos con un reclutamiento de 700,000 estudiantes.
La iglesia católica tiene un sistema de 637 hospitales sin fines de lucro en los cuales se atiende hoy en día a 1 de cada 5 personas (no solo católicos) en Estados Unidos.
Pero la prensa está ensañada y tratando por todos los medios posibles de denigrar totalmente a la iglesia católica de este país. Han culpado de la enfermedad de la Pedofilia a la iglesia católica, lo cual es igual de irresponsable que inculpar el adulterio sobre la institución del matrimonio.
Déjenme darles algunos números que ustedes como católicos deberían recordar. Por ejemplo, 12% de 300 miembros del clero protestante encuestados admitieron haber tenido relaciones sexuales con algún feligrés; 38% reconoció algún otro tipo de contacto sexual inapropiado. En un estudio llevado a cabo por la United Methodist Church, 41.8 % de las mujeres del clero encuestadas reportó abusos en comportamientos sexuales no deseados; 17 % de las mujeres laicas han sufrido hostigamiento sexual.
Mientras que solo el 1.7 % del clero católico ha sido encontrado culpable de pedofilia, 10% de los ministros protestantes han sido encontrados culpables de pedofilia.Este no es un problema de los católicos. Un estudio acerca de los sacerdotes Americanos mostró que la mayoría se encuentra feliz desempeñando su sacerdocio y que lo han encontrado mejor aún de lo que suponían, y que la mayoría, si se les presentara la alternativa, volverían a escoger el sacerdocio de cara a todos estos ataques infames que ha estado recibiendo la iglesia católica. La iglesia católica se encuentra sangrando de heridas auto-infringidas. La agonía que los católicos han sentido y sufrido no es necesariamente culpa de la iglesia. Ustedes han sido dañados por un pequeño número de sacerdotes desviados quienes para ahora probablemente han sido arrancados.Caminen con sus hombros rectos y su frente en alto.
Siéntanse orgullosos de ser miembros de la agencia no gubernamental más importante en los Estados Unidos. Y luego recuerden lo que dijo el profeta Jeremías:

“Permanezcan en los caminos, y busquen y pregunten por las rutas ancestrales, donde se encuentra el bien y caminen por ellas, y encuentren descanso a sus almas”. Defiendan su fe con orgullo y reverencia y comprendan lo que su Iglesia hace por toda la humanidad.

Nos vemos en la cima,

Gracias por la traducción a

Fernando Casanova, Ph.D.
Presidente
La Alianza Formativa

fernando@alianzaformativa.com

www.AlianzaFormativa.com

Carta abierta al catolico que se comprometa con Jesus

Estimado colega:

En los pasados 3 años he estudiado las historias de conversión al catolicismo de decenas de personas de diferentes procedencias, lenguas y culturas.

Hasta el momento, he descubierto una constante, una tendencia común en todos los casos.

Quiero compartir este descubrimiento contigo porque estas cosas comunes son las que tú podrías aprovechar para inducir a otros a que abracen la plenitud de la fe cristiana.

Te presento 7 ámbitos. Elabóralos, profundiza en ellos y preséntaselos a los hermanos protestantes y de las sectas. Pero hazlo con estrategia, con humildad pero con firmeza, poco a poco; indúcelos a profundizar.

1. ENTENDIMIENTO CORRECTO DE LA BIBLIA.
Que entiendan que la “Sola Biblia” es una quimera, que en la realidad nadie cumple con ese “ideal” porque la Biblia siempre está sujeta a interpretaciones, y de hecho, eso es lo que genera los desacuerdos de doctrina, moral y culto entre ellos.

Que entiendan que la Tradición apostólica es necesaria para descubrir y perseverar en el sentido correcto de la Escritura: 1 Cor 11, 2; 2 Tes 2, 15; 2 Tes 3, 6; Gá 1, 9; [cf., Lc 10, 16; Hch 15, 28].

2. ENTENDIMIENTO CORRECTO DE LA HISTORIA
Que entiendan que el supuesto pasado nefasto de la Iglesia Católica se basa, en la mayoría de los casos, en:

Mentiras (Que sólo los curas católicos abusan de niños.)

Exageraciones (Que la Inquisición mató a millones cuando, realmente fueron como 2 mil.)

Medias verdades (Que la Iglesia quemó en la hoguera cuando realmente fue el órgano secular, no el eclesiástico. Que sólo la Iglesia Católica ha consentido la muerte de personas, cuando con la venia de Lutero los príncipes alemanes asesinaron a 125 mil campesinos, en 1525.)

Háblales con el sentido común. Ensénales que aunque algunos de nosotros nos hayamos portado mal, eso no desvirtúa a la Iglesia: ¡Mt 16, 18 y 19! Usa la parábola del trigo y la cizaña. Ellos son gente honesta y tendrán que reconocer que en sus iglesias también hay sinvergüenzas. ¡Vamos, por favor, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra!”

3. ENTENDIMIENTO CORRECTO DE LA NORMA TEOLÓGICA
Que entiendan que cuando utilizan la Biblia para demostrar una doctrina de ellos, lo que hacen es partir de una idea (teológica, religiosa, doctrinal, espiritual), de manera que recurren a una selección de textos bíblicos, mientras pasan por alto lo que la misma Biblia podría decir en términos generales más amplios y contundentes. Por ejemplo, en cuanto a la relación o contradicción que creen hallar entre fe y obras.

4. ENTENDIMIENTO CORRECTO DEL CRITERIO DE AUTORIDAD
Que entiendan que el criterio de autoridad fijado por Cristo, y por lo tanto obligado para nosotros, es apostólico, no bíblico: Lc 10, 16; Hch 2 [ver caso de Antioquía en Hch 15], 42; Gá 1, 9; Ef 2, 20; Tes 2, 13. Ignacio de Antioquía decía, en el 165 d.C., que “donde está el obispo (sucesor de los apóstoles), allí está el Espíritu Santo y todas las gracias.” Trata también de que lean la Carta la Diócesis de Corinto, escrita por e; obispo de Roma en el 97 d.C., Clemente Romano.

5. ENTENDIMIENTO CORRECTO DE EL CULTO ESTABLECIDO POR EL SEÑOR
Que entiendan que el culto establecido por el Señor es lo que conocemos hoy como la Eucaristía, o como el Partimiento del Pan (Hch 2, 42; 20, 7). Indúcelos a creer en la Presencia Real de nuestro Señor en la Eucaristía (Jn 6). Háblales de lo determinante que es esto para San Pablo (1 Cor 11, 23-32).

No olvides comentarles de la centralidad de este culto en la historia del cristianismo, incluso en sus derivados Oriental, Luterano y Anglicano. Llévalos a los primeros siglos, sobre todo a las Catacumbas en las cuales se escondían aquellos primeros hermanos nuestros para celebrar la Eucaristía y rendir honor a sus mártires.

6. ENTENDIMIENTO CORRECTO DE UNA ESPIRITUALIDAD CONSECUENTE
Que entiendan que el criterio para establecer una relación con Dios NO son los sentimientos. Los sentimientos engañan, sólo la doctrina es criterio de sintonía espiritual fidedigna porque nos señala el norte correcto con relación a la oración, el culto, los sacramentos, Biblia y Tradición.

Luego deben entender a qué ellos se refieren con tener “una experiencia personal con Cristo”. Porque una experiencia personal con Cristo supone la aceptación de todo lo querido y establecido por el Señor: Iglesia, Bautismo, Eucaristía, Reconciliación (Jn 20, 22-23), doctrina (como la Trinidad, divinidad de Jesucristo, Sucesión Apostólica, etcétera).

Hay que llevarlos a entender que a Dios no lo podemos medir con criterios humanos, como hacen algunos de ellos al afirmar que una relación personal óptima con el Señor (o una evidencia de salud espiritual óptima) se evidencia por la prosperidad económica, salud impecable, éxito en las gestiones humanas. Pruébales que la voluntad de Dios a veces sigue caminos incomprensibles para nosotros. Dales para que lean el capítulo 11 de 2 Cor, o algún texto como Col 1, 24.

7. FALTA DE TESTIMONIO DE NUESTRA PARTE
Muchos de los conversos investigados por mi lograron contacto con uno que otro católico de buen testimonio. En algún momento en sus procesos de conversión se encontraron con un buen ejemplo de perseverancia, vivencia, conducta y fidelidad doctrinal y moral. Sé igual, y te los ganarás.

Este ámbito es un poco diferente a los demás porque aquí tú no te presentas directamente esto como criterio a considerar. No, esto tú se lo demuestras. No te anuncias ni te haces porras a ti mismo; ¡ni se te ocurra!, sería contraproducente.

Procura darles testimonio de:

Piedad cristiana, pero con sencillez, sin santurronerías. No seas pedante ni los abrumes con experiencias espectaculares como apariciones, mensajes secretos y todas esas cosas que son a veces más evidencia de desequilibrio emocional que de verdadera y correcta piedad.

Conoce tu fe. Aprende. Si no quieres aprender, entonces, haznos un favor: quítate, vete a un monte a orar por nosotros, pero no intervengas.

Sé fiel. No hables mal de tu Iglesia, comunidad o tus hermanos, líderes o eclesiásticos. Por otro lado, sé legítimamente católico, procura identidad; pregúntate, ¿eres o no eres? ¿Crees o no crees? ¿Estás en esto del apostolado y la evangelización por las razones correctas? Déjale la hipocresía, la cobardía, deshonestidad y traición a mis compañeros teólogos heterodoxos; tú y yo queremos ser distintos a ellos y semejantes a Cristo.

Mi hipótesis es sencilla: “Profundizar en la fe cristiana es hacerse católico.”

Fernando Casanova, Ph.D.

Presidente
La Alianza Formativa
fernando@alianzaformativa.com
www.AlianzaFormativa.com

Apologia :: Defensa del Matrimonio (1 de 6)

Los Dogmas Marianos

Pongamos eso de los dogmas marianos en perspectiva.

Son 4:

*Maternidad Divina

*Inmaculada Concepción

*Perpetua Virginidad

*Asunción de María

Sé que tienes muchas ocupaciones, por eso voy al grano sobre cada uno de ellos. Agárrate fuerte, que voy rápido.

Maternidad Divina

Se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Éfeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.

El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo Papa San Celestino I (422-432) definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)


Inmaculada Concepción

María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."


Perpetua Virginidad

Se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.

"Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II).

"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la ´Aeiparthenos´, la ´siempre-virgen´." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)


Asunción

La Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

La Santísima Virgen es nombrada también bajo los títulos de:

Corredentora, Medianera, Reina de todo lo creado, Madre de la Iglesia y Madre de los hombres.

Una última cosa sobre Santa María

La Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía" que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración.

Para profundizar en el tema de la Virgen, llámanos 787-999-6828

Fernando Casanova, Ph.D.
Presidente
Instituto Teológico Mundial

Tuesday, September 7, 2010

Recursos ACI Prensa

Recursos ACI Prensa

Oración a Nuestra Señora de la Regla

Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.
Recibenos bajo tu protección y amparo a todos los que te invocamos bajo tu advocación de REGLA, por lo cual todos los navegantes en las mayores tempestades, logran con felicidad el puerto que desean, los perseguidos de sus enemigos se salvan por tu poderosa intercesión, los enfermos de todas las enfermedades por ti sanan y los débiles e impedidos cobran fuerza.
Venerando Oh Estrella de los mares esta tu imagen de REGLA imploramos tu patrocinio y favor pidiendote nos alcances de tu hijo Jesucristo, en conformidad con la Divina Voluntad, el consuelode una buena conciencia, salud y fuerzas para servirte y venerarte, seas el remedio de todas todas nuestras necesidades y especialmente de aquella por la cual hacemos esta oración,
(hagase la petición), esperando, por tu maternal intercesión conseguir lo que te pedimos.
Amén

Monday, September 6, 2010

Benedicto XVI: Cristianos constituyen fuerza beneficiosa y pacífica de cambio profundo
VATICANO, 06 Sep. 10 / 08:39 am (ACI)Al reflexionar sobre los aportes del Papa León XIII y la Doctrina Social de la Iglesia, el Papa Benedicto XVI consideró que en la historia “los cristianos, actuando como ciudadanos individualmente, o de manera asociada, constituyen una fuerza beneficiosa y pacífica de cambio profundo”.
El Santo Padre llegó ayer a Carpineto Romano, a 80 kilómetros de Roma, con motivo del bicentenario del nacimiento -en esa localidad- de Vincenzo Gioacchino Pecci, el Papa León XIII.
El Papa celebró la Santa Misa en la plaza principal ante miles de fieles y en su homilía habló de la "promoción humana aportada por el cristianismo en el camino de la civilización" y explicó que los cristianos han favorecido “el desarrollo de las capacidades internas en la realidad misma. Es ésta la forma de presencia y de acción en el mundo propuesta por la doctrina social de la Iglesia, que apunta siempre a la madurez de las conciencias como condición de transformaciones válidas y duraderas".
Benedicto XVI afirmó que León XIII "fue un hombre de gran fe y de profunda devoción. Esto sigue siendo siempre la base de todo, para todo cristiano, incluido el Papa. Sin la oración, es decir, sin la unión interior con Dios, no podemos hacer nada, como dijo claramente Jesús a sus discípulos durante la Última Cena".
"Al amor de Dios y de Cristo -continuó- no se antepone absolutamente nada. Esta primera y principal cualidad Vincenzo Gioacchino Pecci la asimiló aquí, en su país natal, con sus padres y su parroquia".
El Santo Padre señaló que "existe también un segundo aspecto, que se deriva siempre del primado de Dios y de Cristo y se encuentra en la acción pública de todo Pastor de la Iglesia, en particular de todo Sumo Pontífice, con las características propias de la personalidad de cada uno. Todo Pastor está llamado a transmitir al Pueblo de Dios no verdades abstractas, sino una "sabiduría", es decir un mensaje que conjuga fe y vida, verdad y realidad concreta. El Papa León XIII, con la asistencia del Espíritu Santo, es capaz de hacer esto en uno de los periodos históricos más difíciles para la Iglesia, permaneciendo fiel a la tradición y, al mismo tiempo, midiéndose con las grandes cuestiones abiertas".
Refiriéndose al magisterio social de León XIII, el Papa recordó que se hizo "famoso e imperecedero por la Encíclica "Rerum novarum" (1891), rico de otras muchas intervenciones que constituyen un cuerpo orgánico, el primer núcleo de la doctrina social de la Iglesia".
Benedicto XVI rememoró también la Encíclica "Catholicae Ecclesiae" (1890), que el Pontífice dedicó al tema de la esclavitud. En este contexto dijo que "la nueva fraternidad cristiana supera la separación entre esclavos y libres, y desencadena en la historia un principio de promoción de la persona que llevará a la abolición de la esclavitud, pero también a sobrepasar otras barreras que todavía existen".
"En una época de áspero anticlericalismo y de encendidas manifestaciones contra el Papa, León XIII supo guiar y sostener a los católicos en el camino de una participación constructiva, rica de contenidos, firme en los principios y con capacidad de apertura. Inmediatamente después de la "Rerum Novarum" se verificó en Italia y en otros países una auténtica explosión de iniciativas: asociaciones, cajas rurales y artesanas, periódicos. (...) Un Papa muy anciano, pero sabio y con visión de futuro, pudo introducir así en el siglo XX una Iglesia rejuvenecida, con la actitud correcta para afrontar los nuevos desafíos. Era un Papa todavía política y físicamente 'prisionero' en el Vaticano, pero en realidad, con su Magisterio, representaba a una Iglesia capaz de afrontar sin complejos las grandes cuestiones de la contemporaneidad".
El Santo Padre concluyó "dejando" a los presentes "el mandamiento antiguo y siempre nuevo: amaos como Cristo nos ha amado, y con este amor sed sal y luz del mundo. Así seréis fieles a la herencia de vuestro gran y venerado conciudadano, el Papa León XIII. ¡Y así sea en toda la Iglesia!".